La iglesia
Hoy me detuve frente a la puerta de una vetusta iglesia, contemplando a ambos costados la miseria de los mendigos que me invitaban a despojarme de mis pertenencias, a acompañarlos y sentir el calor del hambre que los ayuda a dormir.
Los miré fijamente para seguir luego mi camino, así como en la noche la iglesia cerró sus puertas con ellos en las afueras. Me alejé preguntándome cómo será no tener nada y pensé que es mejor que sentir nada.
Me dormí con frío en el alma esa noche. Quizás mañana ya no me detenga en esa iglesia otra vez.
Los miré fijamente para seguir luego mi camino, así como en la noche la iglesia cerró sus puertas con ellos en las afueras. Me alejé preguntándome cómo será no tener nada y pensé que es mejor que sentir nada.
Me dormí con frío en el alma esa noche. Quizás mañana ya no me detenga en esa iglesia otra vez.
