Hielo
Te vi bailando entre columnas de mármol, danzabas como los pétalos que caen al río en primavera, mientras sonreías y lo iluminabas todo. El rosa de tu vestido aclaraba aún más tu pálido rostro mientras te movías al ritmo del viento entre las columnas y la gente, y yo, inmóvil, mudo, como si nada más en el mundo tuviera sentido que estar ahí contemplándote.
La canción eterna de tus movimientos era como un murmullo de voces que hablaban de ti y del brillo de tu mirar. De pronto, el sonido se detuvo junto contigo, me miraste y dejaste de sonreír, ya no danzabas más. Sentí un frío que me recorría el cuerpo. Entonces, mientras corrías hacia mi, todo se volvió blanco como el hielo. Sólo estábamos los dos cuando mis brazos te recibieron para tratar de ocultarnos del gélido aire que nos recorría. Fue en ese instante cuando nos convertimos en otra columna del lugar en que danzabas.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home