Trastornos del sueño
La píldora brillaba sobre el velador del dormitorio, roja, casi crepuscular. Un vaso de agua junto a ella delataba que el brillo no duraría mucho. Sin embargo, la mano y la boca que debían tomarlos yacían inertes en la cama junto al mueble donde se encontraban. Un tenue rojo, como el de la píldora, comenzaba a llenar las sábanas casi alcanzando el arma utilizada que cayó sobre el colchón junto cuerpo inmóvil.
El hombre ya no necesitaba la píldora para dormir.
El hombre ya no necesitaba la píldora para dormir.

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