Tuesday, December 23, 2008

Trastornos del sueño

La píldora brillaba sobre el velador del dormitorio, roja, casi crepuscular. Un vaso de agua junto a ella delataba que el brillo no duraría mucho. Sin embargo, la mano y la boca que debían tomarlos yacían inertes en la cama junto al mueble donde se encontraban. Un tenue rojo, como el de la píldora, comenzaba a llenar las sábanas casi alcanzando el arma utilizada que cayó sobre el colchón junto cuerpo inmóvil.
El hombre ya no necesitaba la píldora para dormir.

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