Sólo muere lo que se olvida
¿Dónde queda el recuerdo de la gente que se va antes de tiempo?, ¿En que lugares de la mente se alojan sus rostros y voces?, para mi es difícil aceptar la muerte de un amigo o conocido de una edad cercana a la mía. No logro computar que se hayan ido intempestivamente y ya no estén más, no logro comprender que sólo quede su recuerdo.
Me pasó por primera vez con Maritza, ella y su madre fallecieron por inhalación de monóxido de carbono de un calefont mal instalado. Tenía 20 ó 21 años en ese entonces, yo 1 ó 2 más. No fui capaz de ir a su funeral, fue muy fuerte para mi, ya que era habitual que nos topáramos en la Estación Central, donde ella trabajaba en el Planetario mientras yo estudiaba en la Facultad que estaba enfrente. Fuimos alumnos del mismo colegio, animamos juntos un acto de 18 de Septiembre. Me cuesta ver sus fotos, me cuesta creer que ya no está.
Una vez, sólo una vez la he vuelto a ver, vestíamos de uniforme y caminábamos cerca del Liceo al que asistimos. Se veía tranquila, yo me deshacía por advertirle de su muerte, ella no dijo nada. Amanecí con los ojos humedecidos esa mañana.
Alcides (Alexander para el resto) fue un vecino de mi abuela que falleció la semana pasada, creo que de algún virus extraño, tenía 28 ó 29, no recuerdo bien. Compartimos gran parte de nuestra infancia en la calle donde vivían nuestras familias. Recuerdo que una noche, mientras jugábamos con varios amigos más en esa calle, sentimos el miedo a un helicóptero dispuesto a matar en los años del Régimen Militar. Visitando hace unos días a mi abuela me enteré de su deceso. Ella estaba bastante apesadumbrada, hacía hincapié en que teníamos prácticamente la misma edad.
Yo los recuerdo a menudo, imagino que no morirán en mi hasta que los olvide.
Me pasó por primera vez con Maritza, ella y su madre fallecieron por inhalación de monóxido de carbono de un calefont mal instalado. Tenía 20 ó 21 años en ese entonces, yo 1 ó 2 más. No fui capaz de ir a su funeral, fue muy fuerte para mi, ya que era habitual que nos topáramos en la Estación Central, donde ella trabajaba en el Planetario mientras yo estudiaba en la Facultad que estaba enfrente. Fuimos alumnos del mismo colegio, animamos juntos un acto de 18 de Septiembre. Me cuesta ver sus fotos, me cuesta creer que ya no está.
Una vez, sólo una vez la he vuelto a ver, vestíamos de uniforme y caminábamos cerca del Liceo al que asistimos. Se veía tranquila, yo me deshacía por advertirle de su muerte, ella no dijo nada. Amanecí con los ojos humedecidos esa mañana.
Alcides (Alexander para el resto) fue un vecino de mi abuela que falleció la semana pasada, creo que de algún virus extraño, tenía 28 ó 29, no recuerdo bien. Compartimos gran parte de nuestra infancia en la calle donde vivían nuestras familias. Recuerdo que una noche, mientras jugábamos con varios amigos más en esa calle, sentimos el miedo a un helicóptero dispuesto a matar en los años del Régimen Militar. Visitando hace unos días a mi abuela me enteré de su deceso. Ella estaba bastante apesadumbrada, hacía hincapié en que teníamos prácticamente la misma edad.
Yo los recuerdo a menudo, imagino que no morirán en mi hasta que los olvide.

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